Consejos para nómadas internacionales y surfistas de la cultura: Entrevista con la actriz Luciana Faulhaber

Global Citizen By Anna Paula Goncalves August 23, 2019

Por: Anna Paula Gonçalves

 

De soñadora extranjera a profesional internacional; ¿qué hay que hacer para dar este paso?

Conozca a la actriz, activista y cineasta nacida en Brasil, Luciana Faulhaber: una persona que le inspirará a ir tras lo que apasiona a su alma, incluso cuando ello implique mudarse solo a un nuevo país. En el caso de Luciana, eso solo era la mitad de su historia.

Luciana, una niña que creció en su Brasil natal, dejó a un lado su sueño de convertirse algún día en actriz para redescubrir ese mismo sueño como adulta cuando estaba en un nuevo país y embarcarse en un gran viaje. Recibió una beca y se graduó en Ciencias con la mención honorífica Summa Cum Laude en la Universidad de Fordham y, poco más tarde, fue admitida en la Columbia Graduate School of International and Political Affairs, y ahora es miembro de SAG-AFTRA.

La actriz trabaja en Los Ángeles y ha actuado junto a Robert Downey Jr, Sir Ben Kingsley, Jennifer Lopez, Ted Danson y Justin Chambers, entre otros. Incluso ha producido y dirigido algunos de sus propios proyectos simplemente por puro amor al arte. Y, sin embargo, de alguna manera, lo que más impresiona de Luciana es conocerla en profundidad a nivel intelectual y ser testigo de su aplomo.

Durante nuestra entrevista, le pregunté por experiencias vitales y culturales y por muchas cosas más. Me dejó mucho más claro que su viaje en general la ha preparado para su propósito de una manera única para ella.

Anna: ¿Puedes compartir tu experiencia de haberte trasladado a vivir y estudiar en un país nuevo? ¿Apreciaste choques o experiencias culturales?

Luciana: Mudarme a una nueva ciudad y a un nuevo país, donde el idioma, los valores y las normas sociales son diferentes, supuso un desafío. Mi primer año de universidad fue el más difícil. Académicamente, era de las mejores de mi clase, pero tardé cierto tiempo en interiorizar las normas culturales. Recuerdo que las chicas iban a clase en pijama, comían con las manos y la distancia física con mi hogar me marcó de verdad. Al venir de un país latinoamericano, me crié con un cierto nivel de formalidad que ya había dejado de existir, pero, al mismo tiempo, por nuestra cultura, tendemos a ser muy físicos, expresivos y sociables. Tuve que aprender sobre la «burbuja personal» y que esa expresión de afecto solo servía para amigos cercanos y familiares. En la universidad fue también donde me di cuenta por primera vez de que era una persona de «color». En Brasil todos estamos mezclados… Recuerdo que el año en que me mudé, había censadas 585 razas diferentes autoproclamadas o algo así. Todos éramos diferentes, pero, a la vez, también iguales. Ahora era morena y extranjera. Para la cultura dominante, yo era latina, mientras que para la comunidad latina, no era «lo suficientemente latina». De hecho, me echaron del grupo «Latinas Unidas» porque dijeron que Brasil no era «lo suficientemente latino», aunque es el país más grande de América Latina. Una amiga, que más tarde se convirtió en abogada, me defendió diciendo que si yo no era latina, tampoco lo era ella, porque era puertorriqueña. Nos echaron a las dos. Si echo la vista atrás, se trata de un resumen auténtico de lo que significa ser expatriado; aprendes a asimilar nuevas culturas, pero, en el proceso, sientes que no perteneces a ningún lugar concreto. Te conviertes en una auténtica criatura del mundo y empiezas a vivir según tu propio sentido del bien o del mal, en lugar de según las expectativas culturales.

 

Hoy en día, si te consideramos como alguien que está «americanizado», por decirlo de alguna manera y, partiendo de tu experiencia cuando te mudaste a Estados Unidos, ¿de qué manera dirías que te ayudó tu decisión de estudiar Política a dar forma a lo que representas hoy, la forma en que utilizas tu plataforma e incluso cómo interactúas con otros a nivel internacional?

La educación era lo más importante para mis padres. Ambos se aseguraron de que recibiéramos la mejor educación posible sin importar adónde nos llevara la vida y, de hecho, la educación fue lo que realmente cambió nuestras vidas. Si no fuera por la educación en la que tanto se empeñaron, no habría obtenido esa beca y no estaría aquí ahora. Por ello, creo enormemente en el poder transformador de la educación, porque me considero un gran ejemplo de ello. Quería dedicarme a la política para fomentar la implementación de programas educativos en países en desarrollo con el fin de lograr crecimiento, paz y cambio social. Aunque disfruté mucho de la temporada que pasé en la Universidad de Columbia con compañeros de ideas afines a las mías, no tardé demasiado en comprender cómo funciona la burocracia del mundo y que no es nada fácil lograr cambios a nivel político. Ese mismo año, Brad y Angelina adoptaron a otro niño, y las tasas de adopción en Estados Unidos aumentaron un 20 por ciento. Fue un recordatorio de que el ejemplo es la acción principal para el cambio. El ejemplo me sirvió de guía. Así que me adentré en el mundo real y continué ensuciándome las manos con organizaciones que abogan por el cambio, como ACLU y Times Up en este momento.

Con esta misma pasión que te llevó a estudiar Política y a ser una ferviente defensora de la educación, alterar tu trayectoria profesional no ha debido de ser fácil. Me encantaría saber de qué modo sirvió ese momento desafiante durante tu cambio de carrera para un propósito mayor en tu vida. ¿Cuál fue la mayor lección que aprendiste y que aún te acompaña?

Creo que mi mayor lección aún está por aprender. Sin embargo, lo que he aprendido hasta ahora es que ni el tiempo ni la distancia pueden alejarte de tu familia, y que la familia no es necesariamente el grupo de personas con el que naciste. También he aprendido que la moneda más valiosa de la vida es el tiempo, y no el dinero. Nunca podremos conseguir más ni tampoco nunca sabremos cuánto nos queda. Por ello, intento gastarlo con sabiduría.

 

Familia. Sumerjámonos más en tu educación. Mencionaste durante una entrevista en un programa de televisión brasileño que creías que actuar no era lo suficientemente serio para alguien que había crecido en una familia como la tuya, así que estudiaste Política Internacional en la Columbia University Graduate School. ¿Nos podrías contar más sobre tu familia y sobre cómo te influenciaron en tu proceso de toma de decisiones?

Cuando tenía cinco años, le dije a mi padre que quería ser actriz. Él respondió diciendo que no era propio de una dama estar sobre un escenario. Excepto las bailarinas clásicas. Así que, con seis años, empecé a recibir clases de ballet clásico. Tres años después, mi padre falleció y mi madre me dijo que podía dejarlo si quería, y ese fue el final de mi carrera como bailarina. Ahora me río de esta historia, pero es un gran ejemplo de lo sexista y patriarcal que puede llegar a ser la cultura latinoamericana. Tuve la suerte de que mi madre fuera una rebelde (y, como dicen, de tal palo tal astilla), así que decidió que no volvería a tener otra relación sentimental tradicional. En su lugar, dedicó todo su tiempo y sus recursos a trabajar para darnos todo tipo de oportunidades. Mi madre sacrificó su vida para darnos la libertad de que fuéramos lo que quisiéramos, y nos lo repetía constantemente. Solía decir que estaba «criándonos para el mundo», y lo hizo de verdad. Yo soy la que tiene que recordárselo ahora.

 

Como brasileña, sé cómo nuestra cultura puede dictar de alguna manera lo que se «espera» de nosotras, como mujeres, a una cierta edad. Aparte de tu padre, que te impuso su ideal cultural, ¿dirías que la cultura brasileña en su conjunto es algo contra lo que has luchado o necesitado luchar para poder ser más independiente y dirigir tu carrera como querías?

Es difícil ser mujer en este mundo moderno. Es una dicotomía constante entre las antiguas y las nuevas expectativas. Al haber sido criada en un país tradicionalista, anhelaba la idea que me habían vendido: una familia, un marido e hijos. Pero, al ser criada por una madre rebelde que quería que yo fuera totalmente independiente, también deseaba una carrera profesional Este es un dilema al que se enfrentan la mayoría de las mujeres. Sin embargo, cuanto más mayor me hago, más veo que no tengo que elegir entre una u otra. En el fondo, se trata de encontrar un compañero que busque lo mismo y que esté abierto a acompañarte de verdad. Por desgracia, romper con los ciclos culturales requiere trabajo y conciencia. Es asombroso cómo caemos fácilmente en patrones observados incluso cuando aspiramos a cambiar. He escuchado decir a muchas de mis amigas que querían ser madres diferentes, pero me sorprende lo parecidas que se han vuelto a las suyas. Los patrones aprendidos tienen un enorme poder y esa es la razón por la que es tan importante una verdadera educación basada en el pensamiento crítico.

¿Tienes la necesidad de adaptarte a diferentes culturas cuando ruedas? ¿Ya sea porque tu comportamiento no coincide con la norma cultural del país en el que te encuentras o porque no entiendes la norma cultural de un país diferente, de manera que no sabes muy bien cómo «deberías» interactuar o hablar?

Por supuesto. Pero esto no solo ocurre a nivel local, sino también a nivel mundial. Todo tiene una cultura única: un nuevo escenario, una nueva oficina, un nuevo grupo de amigos, una nueva ciudad… Hay que «analizar el espacio», sea donde sea, si uno quiere triunfar y hacer amigos. Como actriz, siento que tengo ventaja porque parte de mi trabajo es observar y escuchar. Además, creo que esa es la clave para la mayoría de las cosas en la vida.

 

En cuanto al ambiente en el lugar de trabajo en EE. UU. en comparación con otros lugares del mundo, ¿cuáles son algunas de las diferencias culturales? ¿Hay algo que te gustaría que nuestro país aprendiera de otros países?

Solo he trabajado en dos países que son culturalmente muy diferentes. Pero, observando países como Canadá e incluso la mayoría de las naciones europeas, existe este compromiso con la calidad de vida que falta en Estados Unidos y en América Latina. Esta cultura de lo «no suficiente» nos impulsa a que dediquemos un sinfín de horas al trabajo. Todos tenemos la responsabilidad de esforzarnos para cambiarlo.

 

Antes mencionaste «el tiempo como moneda». Me encantaría ahora cambiar de tercio y que me contaras más sobre tu época viajando, por razones de trabajo y por placer. ¿Dirías que las experiencias han sido exactamente como esperabas? ¿Qué ha sido diferente? ¿Qué te ha gustado? ¿Qué no?

Lo que más me gusta de viajar tanto es escuchar. Es increíble toda la información que la gente decide compartir si simplemente les escuchas. Como mujer accesible, (¡normalmente con un perro muy mono!), la gente tiende a sentarse a mi lado y a hablar en aeropuertos, cafeterías, eventos… Uno de los mejores consejos que he recibido fue de una mujer que conocí en el parque para perros Tompkins Square en Nueva York. Me dijo: «Cuando te sientas incómoda en algún lugar, tal vez porque estés sola o no sepas qué hacer, simplemente quédate quieta y sonríe. Sonríe a todo el mundo y la gente vendrá y hablará contigo». Y siguió: «La gente quiere acercarse a hablar con una persona que parezca feliz».

No recuerdo su nombre, pero nunca olvido su consejo. Lo pongo en práctica constantemente. Resulta que la sonrisa, igual que las lágrimas, es un lenguaje global que todos entendemos. Ahora me encuentro a mí misma buscando siempre a la gente feliz en cualquier espacio. Puede sonar a cliché, pero es verdad: nunca estás completamente vestido sin una sonrisa.

Una extraña te dio un consejo que ahora llevas contigo. ¿Recuerdas algo que haya sido inspirador? ¿Hay algo que hayas escuchado, visto o vivido durante tus viajes y que valga la pena llevar contigo, ya sea profesional, personal o de ambos tipos?

La satisfacción. Una vez pasé un mes en Bali haciendo un trabajo creativo y la palabra satisfacción no dejaba de aparecer. En aquel entonces, pensaba que la satisfacción no era suficiente. Quería euforia, emoción y felicidad. Pasé ese tiempo hablando y escuchando a los lugareños, que eran algunas de las personas más increíbles que había conocido hasta ese momento, y eso que tenían muy poco, pero parecían muy… satisfechos. Hasta años después, no entendí que sin satisfacción, te falta todo lo demás. La felicidad no puede existir si no estás satisfecha contigo misma y con tu vida. La aceptación es un factor muy poderoso. Años más tarde, todavía veo la palabra «satisfacción» en todas partes y me hace sonreír. Es un esfuerzo diario.

 

Hoy nos has demostrado que una niña de un país del tercer mundo puede dar el salto a otro país, cambiar sus «planes originales», allanar su propio camino en contra de las expectativas culturales y triunfar durante su búsqueda. ¿Qué es lo que te ha llevado a continuar en un sector en el que existe tanta incertidumbre?

El amor. El amor por lo que hago y por las personas que hay en mi vida. Cuando las cosas se ponen muy difíciles, pienso si hay algo más que me gustaría hacer con esta vida. La respuesta es siempre que no. Entonces pienso en todas las personas, en las que conozco y en las que ni siquiera conozco, y en sus esfuerzos por ayudarme en mi búsqueda. Es increíble la gran diferencia que pueden marcar los pequeños gestos. Animo a cualquiera que lea este artículo a reflexionar sobre ello. Cuando estás solo en un país extranjero, lejos de tu familia y de las personas que conoces, sin un refugio seguro, cada pequeño apoyo cuenta. Recientemente leí algo que decía que cada vez que piensas en abandonar, estás ofendiendo a todas las personas que trabajaron duro para llevarte adonde estás. Eso hizo una gran mella en mí.

 

Es admirable ver tu amor por lo que haces e igualmente admirable ver lo comprometida que estás con usar tu plataforma para oponerte a las injusticias. ¿En qué labores de activismo estás trabajando actualmente? ¿Y cómo puede involucrarse la gente?

Agradezco tus palabras, pero siento que soy una pequeña parte de algo mucho más grande. Mi objetivo en la vida es guiar con el ejemplo, así que, si compartir mis experiencias ayuda al menos a una persona que está luchando, habré logrado mi propósito, aunque es duro sentirse vulnerable y expuesta.

De niña, mi madre siempre hablaba de personas que hacían trabajos de «caridad», pero no ayudaban a los que estaban a su alrededor. Siempre se esforzó por ayudar a quienes teníamos cerca para que lograran tener una vida mejor. Hay otras mujeres fantásticas a mi alrededor y juntas encontramos movimientos que apoyar y una comunidad de la que formar parte. Como me enseñó mi madre, mi consejo es empezar a nivel local. Ver qué organizaciones existen a tu alrededor, desde la AMPA local hasta el grupo de apoyo de tu oficina. Podrías pensar que lo que haces es a escala muy pequeña, pero el efecto dominó del cambio es asombroso. Las personas más felices son más amables, más serviciales y más abiertas al mundo que las rodea.

 

¿Tienes algún consejo para los creativos y narradores, a nivel mundial, que sueñan con tener el valor de escuchar su voz interior y lanzarse de lleno a cumplir sus sueños?

Pregúntate constantemente: ¿qué quieres hacer con esta vida tan única y valiosa? Si solo escuchas una respuesta, no tienes muchas opciones, ¿verdad? Con los años he aprendido que nunca es el momento adecuado. Solo tienes que lanzarte a por ello con confianza.

 

Ha sido un placer conocerte un poco más, Luciana. Cuenta a los lectores cómo pueden seguirte, ¡ya que tienes una gran cantidad de proyectos en marcha!

Gracias por haber compartido un rato de tu tiempo conmigo y por haberme brindado la oportunidad de hablar. Una de las consecuencias positivas de Internet es saber que no estás solo. Espero que todos los nómadas internacionales y surfistas de la cultura como yo encuentren refugio e inspiración en este artículo. Nuestra generación parece más cómoda estando físicamente expuesta que emocionalmente vulnerable, y espero que podamos cambiarlo juntos. Para quienes quieran ponerse en contacto conmigo y seguir mi viaje, les invito a seguirme en Instagram [@LucianaFaulhaberOfficial]. Allí pueden encontrar información sobre mis próximos proyectos, conocer mis vaivenes culturales y la historia de una niña que se mudó a Estados Unidos desde un país del tercer mundo en busca de su sueño.

Volviendo a la pregunta original…

De soñadora extranjera a profesional internacional; ¿qué hay que hacer para dar este paso?

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